lunes, 29 de abril de 2013

Sobre prototipos de belleza.



Querida sociedad, que sepas que apestas. Vivimos en una realidad irreal. ¿Desde cuándo que se noten los huesos que ni siquiera sabíamos que existían es sinónimo de belleza? Sin ofender a nadie, pero algunas modelos dan grima. Entre lo delgadas que están, que no pueden sonreír mientras desfilan, y la ropa que les ponen…parecen diabólicas. Lo peor de todo, no es que mires la televisión y las presentadoras sean delgadas, no es que abras una revista y sean todas preciosas…lo peor de todo, es querer ser como ellas. Obsesionarte con tu peso, dejar de comer, contar calorías. ¿Os hacéis una idea del daño que causa ver esos sacos de huesos a diario? Y luego la gente no entiende por qué hay anoréxicas y bulímicas. Es la propia sociedad la que crea estas enfermedades. Y por sociedad me refiero a nosotros mismos. Somos los primeros en criticar a alguien, quien lo niegue, miente. Pero lo peor que le puede pasar a alguien es ser su propio enemigo, aunque muchas veces, ese “alterego” maligno, es por culpa de los insultos, burlas y críticas que han recibido durante un periodo de tiempo. Supongo que cuando llevas meses escuchando que te llamen “gorda” por no tener una talla 34 de pantalón empiezas a creer que verdaderamente lo estás. Y aunque no tengas ese problema, las tiendas de ropa te hacen sentir mal. Vas de compras y en cada tienda hay tallas diferentes. Y no solo eso, es que de cada vez, las tallas son más pequeñas. A este paso, las que tengamos más de una 36 de pantalón tendremos que ir a que nos hagan la ropa a medida.
Si el propio sistema y las fábricas  ya nos imponen esos prototipos de belleza imposibles, porque, no sé a vosotros, pero a mí me gusta comer, mal vamos. Hace unos años belleza era sinónimo de estar rellenita, con curvas. ¿Qué te ha pasado sociedad? ¿O debería llamarte “suciedad”?
El físico es lo que entra por los ojos, la primera impresión. Pero no deberíamos juzgar por ello. Nadie es perfecto. NA-DIE. Así que antes de criticar el físico de alguien, mírate al espejo y cuenta todos esos pequeños detalles que no te gusten de ti. No te gustaría que alguien se riera de ellos, ¿verdad? Suficiente tenemos cada uno con lo nuestro, como para que venga alguien y se ría de nosotros.
Así que desde aquí hago una llamada a tiendas de ropa y jefes de la industria modelística: estar en los huesos no es ni estético, ni bonito, ni mucho menos saludable.
Y chicas y chicos con problemas de autoestima: el espejo miente. No somos Barbies, somos personas. 

STAY STRONG.

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