lunes, 23 de diciembre de 2013

Sobre la frustración.

Hay veces en que tengo tantas cosas que expresar que no sé ni por dónde empezar. Tantos sentimientos y emociones que mi cabeza parece una lavadora de ideas. Pero a la hora de escribirlo...nada. No sé ni por dónde empezar, ni si quiera de qué voy a hablar. Me quedo durante minutos, con una página de Word abierta, sin teclear nada, simplemente,  porque no sé de qué escribir.
No os imagináis la de veces que he empezado una historia y no he sabido como continuarla. Tengo miles de ideas pero se me olvidan en cuánto empiezo a escribir.
A veces, después de que me pase algo, o de haber visto algo interesante en la tele, pienso: ese es un buen tema sobre el qué escribir. Pero no lo hago.
Mi padre suele decirme que pienso más rápido de lo que puedo hablar y que por eso me trabo, o me como palabras. Pues creo que me pasa lo mismo a la hora de teclear.
Siento un zumbido de pensamientos que a la hora de salir, no salen. No me fluyen las palabras, no tengo esa facilidad de pararme y escribir. Y es una situación frustrante. Me quiero desahogar escribiendo, o dar mi opinión sobre algo, y no puedo, porque no me sale. Y por eso escribo cosas incoherentes. Eso las que publico, las que guardo, o las que directamente borro, ya no os podéis ni imaginar. Así que este año para Reyes me pido imaginación y coherencia. Y la paz mundial.

Feliz Navidad.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Sobre vivir.

El silencio martillea tus oídos. Hay tal tranquilidad que por un instante piensas que el mundo se ha acabado y tú has tenido la mala suerte de no enterarte. Pero no caerá esa breva, no. El globo azul continúa girando, con todos sus habitantes. Y te encuentras con que el único ser vivo cerca de ti, eres tú. Miras por la ventana y ves la ciudad abarrotada de gente, tomando un café con gente a la que quieren en la terraza de un bar. Oyes sus risas a lo lejos. Llueve, tanto en la calle, como en tus ojos. Decides apartar la mirada de esa vida que te gustaría vivir. Enciendes la radio y te tumbas en la cama. Entonces suena esa canción. La banda sonora de unos recuerdos que sabes que, con melodía o sin ella, jamás dejarás al olvido. Te sientes vacío. Asqueado de la vida. Y desearías que las cosas fueran diferentes. Y te odias. Te odias con todas tus fuerzas. Las paredes de la habitación se hacen pequeñas a tu alrededor, y el mundo, demasiado grande. La soledad que sientes te araña el corazón, y las mariposas que sentías están tan indignadas y han montado tal jaleo en tu estómago que han decidido emigrar hacia Dios sabrá dónde. A las entrañas de otro ser vulnerable al amor, tal vez. O simplemente, quieren dejar de vivir en cautividad. El caso es que, a pesar de estar destrozada y en ruinas, llegará esa persona, quizás un médico capaz de curar el sufrimiento y el dolor, o puede que un arqueólogo capaz de ver belleza en esas ruinas olvidadas y abandonadas. Ese día, las mariposas regresarán a tu tripa, esa canción no será más que un conjunto de acordes, esas risas que retumban en la calle, serán tus propias carcajadas, y cuando llueva sabrás disfrutar de la lluvia. Hasta entonces, tienes que aprender a convivir con el dolor. Y alegrarte de ese dolor, ya que es la prueba irrefutable de que ese corazón con cicatrices sigue latiendo en tu pecho. Y eso, ya es un motivo para celebrar. Así que a vivir la vida, que son dos días y ya vamos por el segundo.

lunes, 29 de abril de 2013

Sobre prototipos de belleza.



Querida sociedad, que sepas que apestas. Vivimos en una realidad irreal. ¿Desde cuándo que se noten los huesos que ni siquiera sabíamos que existían es sinónimo de belleza? Sin ofender a nadie, pero algunas modelos dan grima. Entre lo delgadas que están, que no pueden sonreír mientras desfilan, y la ropa que les ponen…parecen diabólicas. Lo peor de todo, no es que mires la televisión y las presentadoras sean delgadas, no es que abras una revista y sean todas preciosas…lo peor de todo, es querer ser como ellas. Obsesionarte con tu peso, dejar de comer, contar calorías. ¿Os hacéis una idea del daño que causa ver esos sacos de huesos a diario? Y luego la gente no entiende por qué hay anoréxicas y bulímicas. Es la propia sociedad la que crea estas enfermedades. Y por sociedad me refiero a nosotros mismos. Somos los primeros en criticar a alguien, quien lo niegue, miente. Pero lo peor que le puede pasar a alguien es ser su propio enemigo, aunque muchas veces, ese “alterego” maligno, es por culpa de los insultos, burlas y críticas que han recibido durante un periodo de tiempo. Supongo que cuando llevas meses escuchando que te llamen “gorda” por no tener una talla 34 de pantalón empiezas a creer que verdaderamente lo estás. Y aunque no tengas ese problema, las tiendas de ropa te hacen sentir mal. Vas de compras y en cada tienda hay tallas diferentes. Y no solo eso, es que de cada vez, las tallas son más pequeñas. A este paso, las que tengamos más de una 36 de pantalón tendremos que ir a que nos hagan la ropa a medida.
Si el propio sistema y las fábricas  ya nos imponen esos prototipos de belleza imposibles, porque, no sé a vosotros, pero a mí me gusta comer, mal vamos. Hace unos años belleza era sinónimo de estar rellenita, con curvas. ¿Qué te ha pasado sociedad? ¿O debería llamarte “suciedad”?
El físico es lo que entra por los ojos, la primera impresión. Pero no deberíamos juzgar por ello. Nadie es perfecto. NA-DIE. Así que antes de criticar el físico de alguien, mírate al espejo y cuenta todos esos pequeños detalles que no te gusten de ti. No te gustaría que alguien se riera de ellos, ¿verdad? Suficiente tenemos cada uno con lo nuestro, como para que venga alguien y se ría de nosotros.
Así que desde aquí hago una llamada a tiendas de ropa y jefes de la industria modelística: estar en los huesos no es ni estético, ni bonito, ni mucho menos saludable.
Y chicas y chicos con problemas de autoestima: el espejo miente. No somos Barbies, somos personas. 

STAY STRONG.

domingo, 28 de abril de 2013

Sobre gustos.



Somos muchísimos millones de personas encerrados en esta pelota llamada Tierra. Como comprenderéis, no a todos nos gustan las mismas cosas. Hay gente de todo tipo, y por lo tanto, todo tipo de gustos. En ésta crítica me voy a centrar en la música, el cine y la literatura.
Empezaré con la música. Gracias a YouTube, con un simple “click” podemos escuchar música de todos los estilos. Desde canciones de la época de nuestras abuelas hasta la música del momento. Desde los cantantes más famosos hasta personas que se graban en su habitación haciendo covers.
A mucha gente le gustan los “de siempre”, ya sean The Beatles, Kiss, Queen, Nirvana…y otras personas son más de lo “de ahora”, Justin Bieber, One Direction , The Wanted o Cody Simpson. Me voy a centrar con The Beatles y One Direction. Es más, voy a compararlos, y seguramente más de uno se llevará las manos a la cabeza. Pero ya que hay libertad de expresión, voy a aprovechar.
The Beatles, años 60, Beatlemanía. Empezaron siendo un grupo de amigos y a día de hoy todavía suenan sus canciones en la radio. Miles de fans por todo el mundo. Lloros y desmayos en sus conciertos. Entradas agotadas en poco tiempo. Aforos llenos hasta arriba. Giras mundiales.
One Direction, 2010, Directioners. Empezaron siendo cinco chicos que quedaron terceros en un programa y a día de hoy ya van por su segunda gira mundial. Miles de fans por todo el mundo. Lloros y desmayos en sus conciertos. Entradas agotadas en poco tiempo. Aforos llenos hasta arriba.
Encuentra las diferencias. Está claro que son diferentes épocas y diferentes estilos de música, pero la base es la misma. Lo que pasa, es que cuando se habla de The Beatles, nadie menciona sus “haters”. ¿Os pensáis que no tenían? Pues claro. Por muy famosos que fueran, no gustaban a todos. Si incluso asesinaron a John Lennon. Pero, quitando ese suceso, si a alguien no le gustaba The Beatles, simplemente, los ignoraba y escuchaban la música que sí que les gustaba. Pero no creo que les insultaran de la manera que insultáis a One Direction. Yo he llegado a leer que incluso les deseaban la muerte.
Si yo escucho canciones de un cantante o de un grupo, VARIAS canciones, no la más famosa, y no me gustan, pues no les escucho más. Pero no me paso el día criticando ni al cantante ni a sus fans. Pero, ¿en serio desearle a alguien la muerte sólo por hacer lo que le gusta? Seré yo que soy cerrada de mente, pero no lo entiendo.
También voy a hablar de Justin Bieber. Empezó cantando en la calle y subiendo vídeos a YouTube, tuvo la suerte de que Scooter Braun lo descubriera y desde entonces su fama no ha parado de subir. Pero no a todo el mundo le gusta, como es normal. Gran parte de culpa la tienen “las Beliebers locas”, que no entran a razones y sus vidas giran alrededor de él. Pero luego están las fans “normales”, las que compran sus CD’s y van a sus conciertos, pero no se pasan el día entero hablando de él. He de decir, que desde mi punto de vista, las Beliebers son la “fanbase” más unida de la historia. Tanto Justin como ellas tienen muchísimos haters, y ellas siguen unidas apoyando a su ídolo. Pero es verdad que entrar en Twitter y que cada día haya un TT diferente sobre Bieber, cansa un poco. Pero bueno, eso ya no es cosa mía.
Con estos ejemplos vengo a decir que, si no te gusta un cantante, pues no escuches su música. Claro que puedes dar tu opinión, pero si tus argumentos son “es maricón”, pierdes credibilidad. A Miguel Bosé también le llamaban así por llevar faldas y miradle ahora.
Y también quiero aclarar que, aunque te guste un cantante, pueden gustarte más cantantes. A mí me encantan los macarrones con queso y no me alimento exclusivamente de eso.
Dejamos aparte el tema de la música. Cine. Da igual que te gusten los clásicos o la que está ahora mismo en cartelera, siempre va a recibir críticas. Hay muchísimos estilos de cine; comedia, románticas, acción, intriga, terror…Da igual. A algunos les gusta más un tipo y a otros otro, como es normal. Es que es lógico. Pero si te gustan las de acción no digas que las románticas son basura. Di simplemente que no es tu estilo, que no te gustan, y ya está. Si una película, por mucho que te guste, no recibe ningún premio, no pasa nada, no por eso va a dejar de ser una de tus pelis favoritas. Simplemente a la mayoría de la gente no le ha gustado, y ya está.
No le voy a dar más vueltas al tema del cine y paso con la literatura, que tienen muchas cosas en común. Al igual que de películas, hay muchos tipos y estilos de libros. Dependiendo de tu edad, seguramente te gustaran más un tipo determinado de literatura que otro, pero es normal. ¿O pensáis que con 14 años y las hormonas a flor de piel alguien se va a leer un clásico? Si a un adolescente le das a elegir entre El Lazarillo de Tormes y Crepúsculo, seguramente elegirá la segunda opción, ya que es una literatura fácil de leer y engancha, todo lo contrario al Lazarillo.
Y hablando de Crepúsculo, las películas, en mi opinión, dejan mucho que desear, es cierto, pero los libros son bastante buenos.
Me da rabia la gente que se ríe de las adolescentes a las que les gusta la Saga Crepúsculo, diciendo que los vampiros de antes mataban a gente y ahora se enamoran. Es cierto, ahora los vampiros no aterrorizan, pero es que son modas, las cosas cambian, punto pelota.

Soy de las que piensa que si quieres respeto, respeta. Cada uno defiende lo suyo con garras y dientes, no esperes que a todo el mundo le guste tu opinión. Pero, al ser tantas personas, si todos tuviéramos los mismos gustos, esto sería muy aburrido, ¿no?