Siéntate en un muelle, con los pies colgando al vacío. Siente la brisa marina acariciar cada centímetro de tu piel, haciendo que se te erice, que se te ponga la piel de gallina. Deja que te despeine, y que ese olor a sal se impregne en tu ropa. Relájate, ponte los auriculares y escucha tu canción favorita mientras ves el atardecer. Luego baja a la playa, y pasea por la orilla dejando que las olas refresquen tus pies, que tus dedos se hundan en la arena. No importa si te ensucias los pantalones, un día es un día. Y hoy toca relajarse, dejar que las ondas marinas se lleven el estrés de las últimas semanas al fondo del mar. Desconectar del mundo, tener tiempo para una misma, ser dueña de un lugar pequeño en este mundo gigantesco. Y ahora grita, salpica con el agua a los extranjeros que vienen aquí a pasar las vacaciones, ríete, revuélcate en la arena. Y al final, cuando ya no te queden fuerzas, túmbate boca arriba y fíjate en todos los detalles de la luna. Sin darte cuenta, cerrarás los ojos. Cuando lo hagas, recuerda todos los buenos momentos de esta vida, y piensa que los sueños dejan de serlo si nos lo proponemos.
domingo, 1 de julio de 2012
Sobre sentir.
Siéntate en un muelle, con los pies colgando al vacío. Siente la brisa marina acariciar cada centímetro de tu piel, haciendo que se te erice, que se te ponga la piel de gallina. Deja que te despeine, y que ese olor a sal se impregne en tu ropa. Relájate, ponte los auriculares y escucha tu canción favorita mientras ves el atardecer. Luego baja a la playa, y pasea por la orilla dejando que las olas refresquen tus pies, que tus dedos se hundan en la arena. No importa si te ensucias los pantalones, un día es un día. Y hoy toca relajarse, dejar que las ondas marinas se lleven el estrés de las últimas semanas al fondo del mar. Desconectar del mundo, tener tiempo para una misma, ser dueña de un lugar pequeño en este mundo gigantesco. Y ahora grita, salpica con el agua a los extranjeros que vienen aquí a pasar las vacaciones, ríete, revuélcate en la arena. Y al final, cuando ya no te queden fuerzas, túmbate boca arriba y fíjate en todos los detalles de la luna. Sin darte cuenta, cerrarás los ojos. Cuando lo hagas, recuerda todos los buenos momentos de esta vida, y piensa que los sueños dejan de serlo si nos lo proponemos.
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