Déjate llevar por la música. Da igual si no sabes bailar: nadie nace aprendido. Balancéate suavemente al compás de la canción. Memoriza cada palabra. Emociónate si te identificas con la letra. Chasquea los dedos, mueve los brazos como si estuvieras en un concierto. Marca los tiempos con los pies. Muve la cabeza, las piernas, cada centímetro de tu piel irá contagiándose. Sonríe, canta, salta. Siéntete libre por unos minutos. Olvídate de todos los problemas y quítate el estrés de encima. Baila de manera que cuando termine la canción, parezca que has corrido en una maratón. Si estás solo, túmbate en la cama y ríete por este mini-momento de diversión desestresante. Y si hay gente, vete como si fuera lo más normal del mundo. Porque bailar es la cosa más normal del mundo.
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