Por fin llego a mi habitación. El pasillo se me ha hecho eterno, los zapatos de tacón me hacen daño, la lluvia a mojado mi pelo y estoy empapada. Con mi última energía, doy un salto y me tumbo en la cama. ¿Qué nos ha pasado? Ha sido todo tan rápido...pero te juro que no volverá a pasar. Tengo un secreto, pero tu SHH...tengo un cachito de cielo en mi habitación, donde cada noche brilla la estrella de Nunca Jamás...En un tarro, tengo agua de mar, y en una bolsa, quinientos granitos de arena. Puedo compartirlos contigo, te los regalo si quieres, pero con una condición: Ámame para siempre.
domingo, 1 de julio de 2012
Sobre sentir.
Siéntate en un muelle, con los pies colgando al vacío. Siente la brisa marina acariciar cada centímetro de tu piel, haciendo que se te erice, que se te ponga la piel de gallina. Deja que te despeine, y que ese olor a sal se impregne en tu ropa. Relájate, ponte los auriculares y escucha tu canción favorita mientras ves el atardecer. Luego baja a la playa, y pasea por la orilla dejando que las olas refresquen tus pies, que tus dedos se hundan en la arena. No importa si te ensucias los pantalones, un día es un día. Y hoy toca relajarse, dejar que las ondas marinas se lleven el estrés de las últimas semanas al fondo del mar. Desconectar del mundo, tener tiempo para una misma, ser dueña de un lugar pequeño en este mundo gigantesco. Y ahora grita, salpica con el agua a los extranjeros que vienen aquí a pasar las vacaciones, ríete, revuélcate en la arena. Y al final, cuando ya no te queden fuerzas, túmbate boca arriba y fíjate en todos los detalles de la luna. Sin darte cuenta, cerrarás los ojos. Cuando lo hagas, recuerda todos los buenos momentos de esta vida, y piensa que los sueños dejan de serlo si nos lo proponemos.
Sobre desestresarse.
Déjate llevar por la música. Da igual si no sabes bailar: nadie nace aprendido. Balancéate suavemente al compás de la canción. Memoriza cada palabra. Emociónate si te identificas con la letra. Chasquea los dedos, mueve los brazos como si estuvieras en un concierto. Marca los tiempos con los pies. Muve la cabeza, las piernas, cada centímetro de tu piel irá contagiándose. Sonríe, canta, salta. Siéntete libre por unos minutos. Olvídate de todos los problemas y quítate el estrés de encima. Baila de manera que cuando termine la canción, parezca que has corrido en una maratón. Si estás solo, túmbate en la cama y ríete por este mini-momento de diversión desestresante. Y si hay gente, vete como si fuera lo más normal del mundo. Porque bailar es la cosa más normal del mundo.
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