viernes, 10 de enero de 2014

Dejándome fluir.

Será el invierno que me hace desear abrazarte, o el despiste, que me hace perderme en tu sonrisa. O las horas acumuladas de sueño, que me hacen fijarme en tus ojos, que cuando tu iris marrón se posa sobre mis pupilas, vuelo. Que incluso el viento me recuerda a tus manos. Porque vaya manos. Sólo de imaginarme tus caricias se me eriza la piel. ¿Qué estoy enamorada? Ni siquiera un poquito. No soy más que una simple observadora con imaginación en el límite del infinito. Pero puede que esté mintiendo...o diciendo la verdad. El caso es que nunca encontrarás a nadie que encuentre la perfección en cada poro de tu piel. Excepto yo, que sé encontrar el cielo en tus lunares.

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